Granada

Granada
“Todo curioso viajero guarda a Granada en su corazón, aún sin haberla visitado”. William Shakespeare.

GRANADA

Granada es uno de los destinos más visitados de España gracias a la Alhambra, a sus museos y monumentos, a su gastronomía y a su estrecha relación con el flamenco. En esta guía descubrirás la apasionante historia de Granada y su legado nazarí, que permanece vivo en cada uno de sus rincones.

¿Por qué visitar Granada?

Granada es el vivo reflejo del esplendor de la etapa nazarí, presente en muchos de sus monumentos y en su joya arquitectónica por excelencia: La Alhambra. Considerada por muchos como la octava maravilla del mundo, este complejo palaciego atrae cada año a millones de turistas de todo el mundo.

Además de su innegable atractivo patrimonial, Granada ofrece tres paisajes en uno: playa, montaña y ciudad. En un mismo día es posible esquiar en Sierra Nevada, bañarse en el mar y pasear por los barrios granadinos por excelencia: el Albaicín y el Sacromonte.

Granada también es un paraíso para los amantes del arte, que encontrarán espectáculos de flamenco, monumentos históricos y museos especializados. Además, el aire “hippie” de Granada no es comparable a ninguna otra ciudad de España.

Qué ver  Monumentos y atracciones turísticas 

La Alhambra

La Alhambra tiene algo especial. Su ubicación, sus dimensiones, su arquitectura, su historia… Millones de turistas visitan cada año esta ciudad cortesana en busca de la respuesta. Su ubicación estratégica en la colina al-Sabika, frente al Albaicín y con Sierra Nevada al fondo, hace que la Alhambra forme parte del paisaje y de la historia de Granada.

Este emplazamiento estaba pensando para demostrar a la ciudad el poder de la dinastía nazarí y para que su monumento estrella se pudiera contemplar desde prácticamente todos los puntos de Granada. La Alhambra, considerada la octava maravilla del mundo, significa “castillo rojo” y se trata de una ciudadela, palacio y fortaleza árabe sin precedentes. ¡Es el monumento más visitado de España!

Historia de la Alhambra

Tras la disolución del Califato de Córdoba en el año 1031, el territorio ocupado por los musulmanes quedó divido en reinos de taifas, que finalmente sucumbieron a las tropas cristianas en el siglo XII.

Durante doscientos años, el reino de Granada se convirtió en el único vestigio del poder musulmán en la Península Ibérica. El fundador de la dinastía nazarí, Al-Ahmar, ordenó la edificación de la Alhambra y trasladó la residencia real del Albaicín a este nuevo emplazamiento. Fue entonces cuando Granada entró en su periodo de mayor esplendor artístico.

La muralla y el acueducto de la Alhambra son la parte más antigua de la ciudad palatina. Más adelante, se construyó la Alcazaba y las torres principales. Durante el siglo XIV, se levantaron los tres palacios nazaríes: el de Mexuar, el de Comares y el de los Leones.

Tras la Reconquista en 1492, los Reyes Católicos llevaron a cabo varias reformas y construyeron el convento de San Francisco. Más tarde, su nieto el emperador Carlos V ordenó levantar un palacio que llevara su nombre.

Entre los siglos XVIII y XIX, la Alhambra sufrió un periodo de abandono de casi cien años hasta que las tropas francesas de Napoleón ocuparon parte del palacio y estuvieron a punto de acabar con él.

Finalmente, en 1870, la Alhambra pasa a ser propiedad del Estado y fue declarada Monumento Nacional.

Qué ver: partes de la Alhambra

La ciudad cortesana de la Alhambra está constituida por varias zonas que cumplían diferentes funciones:

La Alcazaba 

Es la parte más antigua y se ubica en la zona más alta de la colina. Su función era meramente militar, aunque se cree que pudo funcionar como residencia real en algún momento. La Alcazaba es una gran fortaleza protegida por murallas donde se ubican las cuatro torres principales de la Alhambra. Desde ellas obtendréis una vista privilegiada de toda la ciudad, el Albaicín y Sierra Nevada.

En la Alcazaba se encuentra la Plaza de Armas, que actualmente presenta los cimientos de las casas árabes que ofrecían servicios a los militares, así como algunas mazmorras y una bonita zona ajardinada.

Palacios Nazaríes

Cada uno de los tres palacios está asociado a una época y a un rey nazarí:

Palacio de Mexuar: es el más antiguo de los tres y, por tanto, el que peor se conserva. El rey Ismail I ordenó construirlo y lo utilizó para reuniones políticas y para impartir justicia. La sala principal está llena de azulejos y celosías originales de gran valor.

Palacio de Comares o Diván: este palacio está construido en torno al patio de los Arrayanes. Su alberca principal es una de las imágenes más famosas de la Alhambra. En total, tres monarcas estuvieron involucrados en su construcción. Alberga el famoso Salón del Trono, donde se hacía política, y salas donde se celebraban fiestas.

Palacio de los Leones o Harén: se trata de la zona privada del sultán Mohamed V, que residía aquí con su familia y con su harén. Aquí se encuentra el famoso Patio de los Leones, la joya indiscutible de la Alhambra.

El Partal

Es la primera residencia de los reyes nazaríes que se instalaron en la Alhambra. Su construcción data del siglo XIII y está formada por un palacio con un pórtico de cinco arcos, la Torre de las Damas y un gran estanque exterior. También es posible ver unas pequeñas casas árabes que se construyeron años después.

Palacio del Generalife

Era la residencia de descanso y recreo del sultán y su familia. Esta villa se encuentra a muy poca distancia de la Alhambra y destaca por sus jardines, que eran huertas en tiempos árabes. La parte más llamativa del Generalife es el patio principal, que representa el concepto musulmán del paraíso.

Desde el Generalife se ve toda la Alhambra y el valle del Darro.

Palacio de Carlos V

El Palacio de Carlos V es una de las obras más destacadas del Renacimiento en España. Destaca por su fachada principal y su patio circular porticado con columnas siguiendo el estilo romano. El emperador Carlos V decidió construir este palacio cercano a la Alhambra para su propio recreo y el de su familia.

Aunque su construcción comenzó en 1527, debido a falta de fondos y revueltas internas en Granada, el Palacio de Carlos V no terminó de construirse hasta el siglo XX. Actualmente es sede del Museo de Bellas Artes y del Museo de la Alhambra.

Catedral de Granada

La Catedral de Granada es una visita imprescindible en la ciudad y un lugar donde disfrutar del arte en estado puro. La fusión de estilos, las dimensiones de su planta y su increíble fachada captarán vuestra atención desde el primer momento.

Ubicada en pleno centro de la ciudad, a muy pocos metros de la Madraza, la Catedral de Granada es uno de los monumentos más imponentes de la ciudad y obra cumbre del Renacimiento español. 

Historia de la Catedral

Tras la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492, la ciudad pasó a adquirir una apariencia más cristiana a base de grandes construcciones proyectadas por los monarcas. El proyecto más ambicioso era una gran catedral gótica con una capilla real que acogiera los restos de Isabel y Fernando.

Aunque su construcción estaba prevista para el año 1506, la repentina muerte de la reina Isabel dos años antes propició que se levantara primero la Capilla Real para darle sepultura. Por ello, las obras de la Catedral de Granada no comenzaron hasta 1523.

Los cimientos se asentaron sobre la antigua mezquita mayor de Granada. Tras la muerte del arquitecto principal, Diego de Siloé tomó el relevo y cambió todo el diseño anterior para levantar una majestuosa catedral renacentista.

Siloé, que también se encargó de construir el Monasterio de San Jerónimo, diseñó un gran templo de cinco naves con dos torres de ochenta metros. Finalmente, solo se pudo construir una de ellas, que mide 50 metros.

La catedral de Granada se terminó en 1704.

La fachada

Una de las partes más impresionantes del templo es su fachada, realizada por Alonso Cano a mediados del siglo XVII. Está formada por un gran arco con tres arcos interiores y relieves de vírgenes y otras figuras religiosas.

El interior de la catedral

Visitar la Catedral de Granada es disfrutar del arte en todas sus variantes. Los arcos del techo, los retablos del altar, las columnas que separan las naves, las esculturas de la capilla mayor, las vidrieras… Resulta impactante caminar por el interior de la Catedral de Granada fijando la atención en cada detalle.

Cabe destacar que en la Catedral de Granada yacen los restos de Alonso Cano y Mariana Pineda.

Capillas

Uno de los grandes atractivos de la Catedral de Granada son sus quince capillas. Muchas albergan auténticos tesoros artísticos, como obras pictóricas y escultóricas de artistas locales. Destaca la Capilla Mayor, que estaba planteada para ser el panteón de los Austrias y que finalmente ocupan pinturas de Alonso Cano.

Imprescindible

La Capilla Real es uno de los monumentos de Granada que no podéis dejar de ver si viajáis a la ciudad de la Alhambra. Ver el conjunto artístico de la capilla y contemplar los sepulcros de personajes históricos de la talla de los Reyes Católicos es vital para guardar un recuerdo único de Granada.

Capilla Real

Descubre una de las atracciones turísticas más visitadas de Granada y contempla de cerca la cripta que alberga los restos de los Reyes Católicos, así como objetos personajes de los monarcas que cambiaron la historia de Granada.

Historia

La historia de Granada ha estado ligada íntimamente a la figura de los Reyes Católicos. La pareja de monarcas llegó a la ciudad en 1482 y llevó a cabo una importante campaña militar conocida como la Guerra de Granada, que terminó con la expulsión definitiva de los musulmanes y la toma de la ciudad.

Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón decidieron construir su capilla sepulcral en la capital granadina y consagrar para siempre su vida a esta ciudad. La capilla se levantó en el lugar que ocupó la antigua mezquita mayor de la ciudad y su construcción no finalizó hasta 1517. Hasta entonces, los restos de los Reyes Católicos descansaron en el convento de San Francisco de la Alhambra.

La Capilla Real está dedicada a San Juan Bautista y San Juan Evangelista y tanto el interior como el exterior del edificio siguen la estética de austeridad solicitada por la reina Isabel. Sin embargo, a su muerte, su marido no respetó este deseo y ordenó la construcción del sepulcro en un estilo renacentista cargado de detalles.

La tumba de los Reyes Católicos

En el centro del crucero de la capilla descansan los sepulcros de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, y de su hija heredera Juana y su marido Felipe. Ambos sepulcros están tallados en mármol y representan las figuras de los monarcas a gran escala. El monumento funerario está decorado con medallones, figuras de santos y ángeles.

Bajo la tumba hay una pequeña cripta a la que se puede acceder por unas escaleras. Aquí se pueden observar los féretros de plomo de los cuatro miembros de la realeza y el sarcófago del nieto de los Reyes Católicos, el infante Miguel de la Paz, que murió siendo un niño.

Esta cripta de marcada austeridad alberga también objetos personales de los Reyes Católicos, como sus coronas y el cetro que utilizaban.

La Sacristía-Museo

La Capilla Real también alberga una exposición que recoge el legado de los Reyes Católicos. En la Sacristía-Museo encontraréis varias pinturas de artistas flamencos que formaban parte de la colección privada de la reina Isabel, los trajes ceremoniosos de los monarcas, y libros y orfebrería utilizados en su día a día.

Monasterio de la Cartuja

El Monasterio de la Cartuja es una de las obras más representativas del barroco español. La recargada decoración de sus capillas, dependencias y de la gran iglesia que alberga lo convierten en una de las visitas imprescindibles de Granada.

Ubicado a poco más de dos kilómetros del centro de Granada, el Real Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción de la Cartuja es un gran complejo religioso que albergó durante tres siglos a los monjes cartujanos. Este monasterio es una de las obras más importantes del barroco español.

La sobriedad de la fachada exterior y del pórtico principal contrastan con la cuidada decoración interior, lograda a partir de pinturas, frescos, esculturas, bóvedas, maderas policromadas y un sinfín de técnicas artísticas.

El Monasterio de la Cartuja se comenzó a construir en el siglo XVI y las obras no acabaron hasta dos siglos más tarde, por lo que el complejo monástico combina estilos plateresco, renacentista, tardo-gótico y barroco.

Historia

A principios del siglo XVI, el noble cristiano don Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como el Gran Capitán, cedió parte de sus terrenos para la construcción de un monasterio. Aunque finalmente el noble se desentendió del proyecto, el Monasterio de la Cartuja comenzó a levantarse en el año 1506 sobre un antiguo carmen árabe.

Los monjes cartujos habitaron este complejo religioso hasta que fueron expulsados con motivo de la desamortización del siglo XIX. Los cartujos estaban sometidos a un voto de silencio y apenas abandonaban el monasterio, por lo que pasaban el día rezando, meditando y estudiando.

En 1932, el Monasterio de la Cartuja fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional.

Salas del monasterio

Patio: el claustrillo es el patio de estilo árabe que preside el centro del monasterio, decorado con naranjos y una fuente central.

Refectorio: es la sala donde comían los monjes y que hoy alberga una importante colección de pinturas del cartujo Juan Sánchez Cotán.

Sala capitular: es la estancia más antigua del monasterio y destaca por su bóveda de crucería.

Iglesia de la Asunción: se trata de la parte más impresionante del monasterio. Fue terminada en el siglo XVII, cuando se colocó el gran retablo que separa la iglesia en dos. En el altar mayor hay una escultura de la Virgen de la Asunción de José de Mora.

La capilla: es una de las zonas más decoradas del monasterio. Fue realizada por Francisco Hurtado y alberga frescos del pintor Antonio Palomino.

La sacristía: esta sala llama la atención por las influencias árabes que presenta en la decoración de la cúpula, adornada con yeserías y taraceas.

Barrios de Granada

Granada cuenta con tres barrios imprescindibles para cualquier viajero gracias a las particularidades de cada uno y a su cercanía al centro de la ciudad. Conoce qué ver en el Albaicín, el Sacromonte y el Realejo.

Albaicín

El Albaicín o Albayzín es un barrio para perderse por sus laberínticas calles estrechas, contemplar la Alhambra desde sus miradores y disfrutar de sus raíces árabes.

El Albaicín es el barrio que se extiende desde la parte más alta del cerro de San Miguel hasta la calle Elvira, que nace en Plaza Nueva. Aunque es conocido como el barrio árabe, en sus calles han vivido íberos, griegos, romanos y visigodos; lo que aporta al Albaicín una mezcla cultural única.  

La época de esplendor y de mayor expansión del barrio tuvo lugar durante la etapa nazarí. En este periodo se levantaron más de treinta mezquitas y la población alcanzó cifras de récord: más de cuarenta mil habitantes. El trazado de las calles se corresponde con el urbanismo típico musulmán, con laberínticas calles estrechas y callejones sin salida.

Durante el dominio musulmán también se construyeron lujosas villas tapiadas que albergaban un frondoso espacio verde que servía como jardín y huerta al mismo tiempo. Este tipo de vivienda tradicional del Albaicín se conoce como “cármen”. En el Albaicín también proliferaban los baños árabes.

La Unesco declaró el Albaicín, junto con la Alhambra, Patrimonio de la Humanidad en 1984.

Qué ver en el Albaicín

El barrio más castizo de Granada tiene mucho que ofrecer a los visitantes que deciden perderse por sus laberínticas calles. El legado árabe está presente no solo en su urbanismo sino en muchos monumentos, como la muralla Ziri, el Arco de las Pesas, el Aljibe de San Nicolás o la Iglesia del Salvador, construida sobre la antigua mezquita mayor.

Sin embargo, el mayor atractivo del Albaicín es su ambiente. Paseando por el barrio disfrutaréis de música en directo, contemplaréis la decoración tradicional de las casas teñidas de blanco y podréis hacer algunas compras en los puestos al estilo árabe de sus calles.

Realejo

El barrio del Realejo es famoso por su gastronomía, su legado judío y por lugares como el Campo del Príncipe o la Casa de los Tiros

El Realejo-San Matías se extiende desde la colina donde se encuentra la Alhambra hasta la Fuente de las Granadas. Se trata de un barrio muy vivo lleno de ambiente todo el año, donde existen dos zonas bien diferenciadas. La parte baja del Realejo es una zona llana llena de terrazas y bares de tapas, mientras que la parte más alta se caracteriza por sus calles estrechas llenas de cuestas pronunciadas.

Para entender el origen del Realejo hay que remontarse a la etapa de la ocupación musulmana, cuando los judíos que habitaban en la ciudad agruparon sus viviendas y sus negocios en torno a una zona que pasó a llamarse Garnata al-Yahud (Granada de los judíos). Se cree que este vocablo árabe pudo ser el origen del nombre actual de Granada.

El Realejo se convirtió en la judería de Granada hasta la reconquista de la ciudad en 1492, cuando los Reyes Católicos decretaron la expulsión del pueblo judío de la ciudad. Es entonces cuando el Realejo empieza a tomar el aspecto que presenta hoy en día.

Qué ver en el Realejo

El Realejo es la zona de tapas de Granada por excelencia. Si estáis disfrutando de una jornada gastronómica por este barrio, también podéis aprovechar para visitar el Campo del Príncipe y contemplar el Cristo de los Favores. Cada Viernes Santo, miles de granadinos se reúnen en torno a esta imagen para pedirle tres favores, siguiendo así una tradición histórica.

En el Realejo también podréis visitar la Iglesia de Santo Domingo y la Casa de los Tiros. Además, paseando por el Realejo es posible ver numerosos grafitis del artista granadino El Niño de las Pinturas.

Sacromonte

El Sacromonte es un barrio que rebosa arte y que muchos consideran imprescindible para conocer la historia de Granada. Sus increíbles cuevas talladas en la roca se han convertido en su seña de identidad.

Historia

El origen del Sacromonte se remonta a principios del siglo XVI, cuando la población judía y musulmana abandonó Granada tras el decreto de expulsión firmado por los Reyes Católicos. La ciudad quedó prácticamente despoblada y el Albaicín perdió gran parte de su población.

Para hacer frente a esta sangría demográfica, se permitió el asentamiento de gitanos llegados de todas partes de Europa en la zona alta del Albaicín, en el barrio que hoy conocemos como Sacromonte. Así, el barrio se llenó de gente humilde, artistas y bohemios que comenzaron a construir viviendas en la roca, dando lugar a las cuevas del Sacromonte.

Las cuevas del Sacromonte

Las cuevas son la seña de identidad del Sacromonte y uno de sus principales reclamos turísticos. Su construcción fue totalmente improvisada por los gitanos que poblaban este barrio en el siglo XVI. Hoy en día, gracias al Museo de las Cuevas del Sacromonte, es posible imaginar como lucían estas viviendas hace varios siglos.

Hoy en día, muchas de las cuevas del Sacromonte están acondicionadas para acoger espectáculos de flamenco. Presenciar una zambra en directo en las cuevas del Sacromonte es una actividad imprescindible en Granada.

VISTA INTERIOR DE LA ALHAMBRA

VISTA CIUDAD DESDE LA ALHAMBRA


FACHADA PINTORESCA

PANORAMICA DE LA ALHAMBRA